📌 Carreras como enfermería y arquitectura dejarían de ser “profesionales” en 2026
Estudiantes recibirán menos apoyo financiero con nuevo plan del Departamento de Educación de EE.UU.

Una decisión del Departamento de Educación de Estados Unidos está generando gran controversesia tras anunciar que, a partir de julio de 2026, carreras como enfermería, arquitectura, educación, fisioterapia y contabilidad dejarán de ser consideradas “grados profesionales”, lo que reducirá significativamente los préstamos estudiantiles disponibles para quienes las cursen. Según Newsweek, el cambio forma parte del proyecto de ley “One Big Beautiful Bill” impulsado por el presidente Donald Trump, que reemplazaría todos los programas de préstamos actuales por el Plan de Asistencia de Reembolso (RAP). Con esta medida, estudiantes de posgrado en programas no catalogados como profesionales solo podrán acceder a préstamos de hasta 20,500 dólares anuales —100,000 en total—, mientras quienes estudien carreras sí reconocidas como profesionales podrán solicitar hasta 50,000 dólares por año y un máximo de 200,000. El listado dejó fuera sectores esenciales como salud, educación e ingeniería, aunque la teología sí fue considerada profesional, lo que ha provocado críticas de asociaciones médicas, académicas y políticas.
Diversas organizaciones han manifestado preocupación por el impacto que esta decisión tendría en la formación de enfermeros y maestros, en momentos en que Estados Unidos enfrenta escasez de personal en ambos campos. La Asociación Americana de Enfermeras inició una petición para que enfermería sea reclasificada como profesional, mientras el Instituto Americano de Arquitectos destacó el rigor educativo y de licenciamiento que requiere la arquitectura. Críticos advierten que la medida podría desincentivar a los jóvenes a ingresar a profesiones esenciales, especialmente en áreas dominadas por mujeres como salud, educación y trabajo social. Aunque los lineamientos aún podrían modificarse antes de su entrada en vigor en 2026, el debate continúa abierto entre quienes consideran que la política busca reducir la deuda estudiantil y quienes temen que incremente las barreras educativas en un país donde los costos universitarios han aumentado considerablemente en las últimas décadas.






