Aumentan investigaciones para quitar la ciudadanía a inmigrantes naturalizados en Estados Unidos
Autoridades federales enfocan esfuerzos en detectar posibles fraudes y casos graves; expertos advierten sobre procesos largos y consecuencias severas.

El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración actual, estaría reforzando sus esfuerzos para revisar y, en algunos casos, revocar la ciudadanía de personas que se naturalizaron tras emigrar al país, como parte de una nueva estrategia para controlar la inmigración. Según fuentes familiarizadas con los planes federales, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha estado movilizando personal especializado en oficinas de todo el país para analizar posibles casos de desnaturalización, término legal que significa retirar la ciudadanía obtenida después de un proceso de naturalización. Se habla de que podrían evaluarse entre 100 y 200 casos cada mes, una cifra que preocupa a abogados de inmigración por el impacto que podría tener en familias y comunidades latinas, aunque este tipo de procedimientos siempre ha existido en la ley estadounidense.
Expertos señalan que la desnaturalización se aplica principalmente en situaciones graves, como cuando se descubre que el ciudadano naturalizado cometió fraude o mintió durante su solicitud, o si se demuestra que representa un riesgo para la seguridad del país. En estos casos, el proceso suele iniciarse con una notificación por escrito y puede tomar años antes de que una persona pierda su ciudadanía, lo que también podría llevar a un proceso de deportación posterior. Las autoridades de inmigración han subrayado que mantienen una política de “tolerancia cero” contra el fraude, pero defensores de inmigrantes advierten que el aumento de estas investigaciones podría generar miedo y confusión entre ciudadanos naturalizados que no han cometido delitos, dado lo complicado y largo del proceso.






