🥬 Lechuga y contaminación: un riesgo oculto

Un estudio de la Universidad de Texas A&M encontró que la lechuga expuesta a nanoplásticos y cadmio puede absorber hasta 61% más de este metal tóxico en sus hojas.
¿Qué sucede?
Los nanoplásticos provocan estrés oxidativo, debilitando las defensas de la planta y permitiendo que el cadmio llegue a la parte comestible.
Clave
La combinación de contaminantes es más peligrosa que por separado, lo que podría obligar a revisar los niveles seguros en la agricultura y su impacto en la salud.
Esta imagen ilustra cómo la lechuga, aun siendo un alimento saludable, puede verse afectada por contaminantes invisibles en el agua y el suelo. Los nanoplásticos y el cadmio interactúan en las raíces, facilitando que sustancias tóxicas lleguen a las hojas que consumimos, lo que resalta la importancia de monitorear la calidad ambiental en la producción de alimentos.
Edición/La Voz


