top of page

Local

Público·72 miembros

Una ofrenda para quienes siguen viviendo en nuestro corazón

Hay ausencias que se sienten todos los días, pero en el Día de Muertos encuentran un lugar entre flores, fotografías y recuerdos.
Hay ausencias que se sienten todos los días, pero en el Día de Muertos encuentran un lugar entre flores, fotografías y recuerdos.

Preparar una ofrenda es una manera de decir: “No te hemos olvidado”. Es poner sobre la mesa su comida favorita y mirar esa fotografía que nos devuelve, por un instante, su sonrisa.

En esta tradición, cada elemento tiene un significado. Las velas guían a las almas de regreso a casa; el cempasúchil señala el camino. El agua alivia la sed después del viaje, y los alimentos reciben a nuestros seres queridos con los sabores que disfrutaron en vida.

Pero para quienes hemos perdido a alguien, una ofrenda también guarda algo muy íntimo: todo ese amor que todavía necesitamos expresar.

Mientras la preparamos, vuelven sus palabras, sus ocurrencias y aquellas pequeñas costumbres que hoy daríamos tanto por vivir una vez más. A veces sonreímos al recordarlas. Otras veces lloramos, porque su lugar sigue haciendo falta.


La ofrenda también nos permite compartir su historia: “Así era tu abuelita”, “Esto le gustaba a tu papá”, “Esta era su canción”. Entre una anécdota y otra, su recuerdo sigue siendo parte de la familia.

Este Día de Muertos, que cada vela encendida nos permita agradecer lo vivido y darnos permiso de extrañarlos. Porque detrás de cada fotografía hay una vida compartida y un abrazo que todavía hace falta.


A quienes ya partieron: aquí seguimos recordándolos, aquí seguimos amándolos.



4 vistas

Suscríbete a nuestras noticias

¡No te las pierdas!

¡Gracias por suscribirte!

© 2025 Creado por La Voz Aggieland

bottom of page